El día que Jesús jugó de 7

Con un presupuesto mínimo y una creatividad máxima, El Hijo de Dios nos propone una crítica hilarante al mundo del fútbol en clave de wéstern “neomenotista”.

Por Gonzalo Villanueva

Recién llegada del Festival de Cine Latinoamericano de La Plata, El Hijo de Dios se presenta como un wéstern bíblico futbolero y rompe todos los moldes. Mezcla de géneros y un cóctel de audacia, complicidad, talento y ganas de decir algunas cosas sobre el mundillo del fútbol que muchos callan. Porque son épocas difíciles, las de las mafias metidas en las estructuras dirigenciales, las de los clubes endeudados, las de la mística deportiva perdida en el intercambio monetario del mercado de pases. La Hilacha entrevistó a uno de sus directores, Mariano Fernández, y la pregunta obligada fue:

–¿Por qué definís a la película como un wéstern bíblico futbolero?

–En realidad, es una película de humor. Al que le guste el fútbol va a encontrar un chiste o una referencia futbolística bien argentina. La idea era generar cierta identificación alrededor de la película describiendo los tres universos con los que pretendemos jugar: el que está enmarcado en un wéstern como código cinematográfico, la mezcla con los personajes típicos de la historia épica de Jesús y el fútbol. Se adaptaron los personajes del Nuevo Testamento dentro de este código, pero a su vez intentamos contar qué es lo que hay detrás del fútbol. La armamos en tono de comedia. Por ejemplo, Pilatos es el sheriff, los apóstoles son los que van llevando la película hacia adelante, mientras que María Magdalena y Lázaro son los dueños de un bar. Todo lo demás es para darle un poco de color. La idea fue utilizar los motivos clásicos del wéstern pero siempre en forma de comedia: la taberna, la pelea en el bar, la comisaría, la estación de trenes. El elemento ferroviario es algo muy presente en el wéstern y en el fútbol también. Los primeros clubes de Argentina y Latinoamérica estuvieron relacionados con los talleres ferroviarios, donde los primeros operarios fueron ingleses. Fue una de las maneras en las que entró el fútbol en Argentina.

–¿Cómo elegiste a ese protagonista?

–Jesús [Bruno Alcón] se presenta como un personaje misterioso de Fontanarrosa o de Dolina, y aparece en el segundo tiempo para salvar las papas cuando van perdiendo 2 a 0. Además, se suma la idea de que en el pueblo lo estaban esperando como si fuese una especie de Mesías que llegaba a salvarlos. A ese personaje sí lo relacionamos un poco con el Jesús de la Biblia y con el resto de los personajes, aunque fue bastante libre. Jesús es cien por ciento maradoniano. Con Bruno buscábamos algo de eso, alguien que sea un poco parecido [a Diego Maradona], que sea zurdo.

Pero no todo es parodia. A veces el humor es la excusa perfecta para hablar de lo que incomoda o de lo que no se puede decir frontalmente. El negocio del fútbol oculta, tras deslumbrantes cifras y promesas de éxito, un mercado de personas, niños muchos de ellos que son vendidos y comprados por ligas profesionales de grandes ciudades. Con ese telón de fondo se desarrolla la trama.

–¿Qué situaciones te preocupan del mundo del fútbol?

–El tema del deporte de alto rendimiento o de la compra de jugadores. Me vendió aquel, me compró tal. Con una naturalidad donde las personas se venden y se compran porque sí, de la nada y con ningún tipo de problema. Y tal vez estás hablando de un pibe de 10 años. En cualquier otro ámbito sería un escándalo. En el fútbol parece ser que solventa y cura todo. En El Hijo de Dios nos centramos en el fútbol y hablamos de él a manera de chiste, pero bajando una línea crítica al estado actual de este deporte, a nivel local e internacional. Esa cosa donde todo comienza a pudrirse.


El Hijo de Dios
Pre-estreno: martes 4 de octubre a las 18:30, Biblioteca Nacional, auditorio Jorge Luis Borges. Película con la que se inaugura el ciclo “El sueño de los héroes”.
Fecha de estreno en el circuito comercial: 27 de octubre, cine Gaumont.
Género: Comedia
Sinopsis: En la semana de Pascuas tres amigos llegan al pequeño pueblo de Betania, sometido futbolísticamente al poderío de Pilatos, el comisario y el arquero local. Luego de una trifulca con las fuerzas policiales, los muchachos son apresados y obligados a aceptar el duelo futbolístico propuesto por Pilatos para recuperar su libertad. Todo parece perdido, pero la repentina aparición de un misterioso jugador llamado Jesús torcerá el trámite del partido y el destino de Betania para siempre.
Elenco: Paulo Soria, Juan Lo Sasso, Ignacio Ballone, Agustín Repetto, Marina Artigas, Bruno Alcón
Directores: Mariano Fernández y Gastón Girod
Guión: Mariano Fernández y Gastón Girod (sobre una idea de Gastón Girod)

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–¿De qué manera influyó la mirada sobre el fútbol de Dante Panzeri en la película?

–Nos faltaba la Biblia por decirlo de alguna manera. Un libro que nos plantee ciertos conceptos o ciertas reglas que no teníamos. Naturalmente, la película era un poco “neomenotista” y buscando eso apareció Panzeri, sobre todo su libro Fútbol, dinámica de lo impensado. Era de lo que queríamos hablar y lo que terminamos hablando. La película está planteada en una época donde el fútbol está atravesando por un momento muy oscuro. Ubicarlo en el pasado para tratar una problemática actual nos sirvió como recurso. Cuando digo que la película habla de fútbol significa que habla del juego y de todo lo que hay detrás: las cosas positivas y negativas. Es cuando empieza a mezclarse con el poder.

–¿Hay traiciones?

–Más que traiciones hay presiones para que se haga el partido. Como es el caso de los partidos arreglados que hay que jugarlos o jugarlos por más que no entren en el calendario. Siendo un deporte colectivo, se presenta esa idea un tanto anarquista, de solidaridad, de compañerismo. Más que en la estrategia, que generalmente es mucho más importante en el fútbol, está la idea de entender y apoyarse en los compañeros en diferentes momentos del partido. La estrategia queda en un segundo plano.

–Entonces podemos decir que esta es una película panzeriana...

–Sí. cien por ciento panzeriana. Está muy apoyada en los conceptos panzerianos del fútbol y en la crítica al fútbol como negocio. Esa idea de que es más importante no perder que ganar, lo que va en detrimento del juego. Porque todos arrugan y nadie quiere perder. En este sentido, la película acompaña una crítica al presente del fútbol.

Con un presupuesto ajustadísimo, pero con mucho ingenio y creatividad, este grupo de amigos que soñó hace más de quince años con una historia mínima hoy recorre festivales internacionales, cosecha premios, y nos pone a pensar en cuánto hay de magia y cuánto de espejitos de colores en el tan mentado negocio del fútbol.

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