Dos, una desconexión. Escena de obra de teatro.

Dos, una desconexión

Cada viernes, en Palermo, una obra teatral narra la historia de una pareja que cuando quiere decir… no encuentra las palabras.


“Este proyecto nació de la necesidad de hablar sobre la impotencia que muchas veces nos genera el lenguaje, donde aquello que uno quiere decir, no se refleja fielmente en las palabras”. Así explica Pablo Bellocchio el leiv motiv de Dos, una desconexión, la obra de su autoría que estrena el 4 de marzo en Espacio Polonia, en el barrio porteño de Palermo.
Esta pieza teatral que ya pasó con éxito por La Comedia, vuelve al ruedo cada viernes –esta vez bajo la dirección de Nicolás Salischiker–, para contar la historia de dos personas en distintos momentos de su vida, que en cada encuentro conocen el desencuentro; en cada conversación, el malentendido.


Dos, una desconexionEstreno: Viernes 4 de marzo
Funciones: Viernes a las 21
Entrada: $120
Teatro: Espacio Polonia (Fitz Roy 1477), Palermo (CABA)

Reservas

Cinco actores –Juana Conzi, Nicolas Dezzotti, Malena López, Catalina Motto y Maximiliano Zago– son los encargados de interpretar a Miguel y Claudia, una pareja que siente la desconexión como parte de la relación. Pero la obra de Bellocchio no es estrictamente una historia de amor: este cuento bien podría tratarse de dos amigos, o de una hija y un padre, porque las dificultades para expresar lo que uno siente viven en todos los vínculos.
Los planteos sobre las complejidades de lo cotidiano son una constante en la obra de este autor/actor, para quien el teatro independiente funciona como un “faro de humanidad en tiempos donde lo humano lentamente tiende a pasar de moda”. “Debemos estar ahí, atentos a denunciar desde la escena todo aquello que, en un mundo que tiende a desconectarse cada día más, pasa de largo en el trajín cotidiano”, sostiene.
En una escena cultural con mucha oferta, como la que ofrece Buenos Aires, hacer teatro off no es sencillo, y mayormente significa ir a pérdida. Salischiker reconoce que llevar adelante estos tipos de proyectos es pura convicción: “La única explicación que le encuentro es que la pasión, el coraje, el compañerismo y la alegría que te da hacer teatro de forma independiente no se puede comprar con nada. Montar una obra trabajando en cooperativa, tirando todos para un mismo lado, no es simplemente una forma de trabajar, es una forma de vivir. Un estilo de vida que una vez que lo abrazás, no lo podés soltar”.
En este caso, la propuesta demuestra que el esfuerzo no fue en vano y que la escena teatral alternativa sigue teniendo mucho para ofrecer.

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