La Alegría prometida

Humor y política. El fenómeno Alegría, un grupo de humoristas gráficos al servicio de la sátira en tiempos violentos.

Por Beatriz González

En Alegría juegan al filo de todo. De la chicana, del insulto, de la irreverencia, de la complicidad ideológica y de la reacción ideologizada. Podríamos decir que en Alegría se la juegan, y nos hacen reír. A todos no, claro. Porque el humor tiene esas cosas de los códigos compartidos que a veces no lo son tanto. Pero ellos tienen a su favor el talento y un manejo impecable de la sátira que ponen a prueba a informados y a ingenuos.

Alegría es un proyecto comunicacional que apela al humor político como una herramienta para interpelar al ciudadano y su sentido común, y a la red social Facebook como plataforma de difusión.

Una camada de nuevos y muchos ya consagrados artistas gráficos posicionó rápidamente la fan page que, a pocos meses de su lanzamiento, ya tiene más de 30.000 seguidores.
Entre las grandes firmas figuran Gustavo Salas, Diego Parés, Otto, Sergio Langer, Marcos Vergara, Esteban Podetti, Martín Malamud y la lista sigue. La Hilacha conversó con algunos de sus integrantes y esto nos dijeron.

Langer

¿Cómo surgió la idea de crear Alegría?

Alegría surge principalmente como reacción a las políticas del gobierno actual. Somos autores con conciencia política independiente, por lo que no todos estamos de acuerdo en hacia dónde debería ir “la revolución de la alegría”, pero sí estamos de acuerdo sobre hacia dónde no debería ir. También estamos de acuerdo en reírnos de todo, y a veces no.

Muchos teníamos la idea de hacer contenidos políticos de actualidad el año pasado, otros ya lo venían haciendo, pero era muy difícil juntarnos en un proyecto común porque estábamos parados en diferentes veredas ideológicas. Al ver los resultados electorales quedamos todos del mismo lado, mirándonos las caras, y luego de un par de reuniones, floreció Alegría.

Gustavo Salas

¿Cuántos integrantes son?

Nos conocíamos por formar parte de la escena de la historieta y el humor gráfico, pero ahora se abrió el juego a otras personas que no conocíamos y mandan sus colaboraciones. Somos alrededor de treinta personas en el staff y muchos colaboradores eventuales que mandan sus viñetas a través de la página.

¿Cuáles son las complicaciones de tomar la actualidad como materia prima para las viñetas?

Lo complicado es hacerse el tiempo para Alegría, porque cada uno tiene su respectivo trabajo. Otra complicación es que una noticia puede pasar demasiado rápido y al subir el chiste ya no tiene repercusión o, por el contrario, un chiste es demasiado inmediato a la noticia y mucha gente no está lo suficientemente informada como para que le llegue. La materia prima para el humor político nunca es escasa ¡y menos con este gobierno tan divertido!

¿Sienten que generacionalmente el humor político ha cambiado? Es decir, ¿hay límites más flexibles para la humorada?

No creemos que se hayan relajado los límites del humor sino que están cada vez más cerca. La policía de lo políticamente correcto está más activa que nunca y cualquiera denuncia cualquier boludez que lo haya ofendido. Hace poco salió la noticia del fallo de Cecilia Pando versus Barcelona. Los que se ofenden por el humor que hacemos son los que queremos que se ofendan.

¿Qué ventajas y riesgos conlleva parodiar la realidad?

La ventaja es poder expresar nuestro desacuerdo con la dirección política del gobierno… y el riesgo es tener que seguir haciéndolo durante ocho años.

Entre ustedes hay muchos autores publicados y consagrados, ¿por qué eligieron difundir su trabajo a través de una red social?

En la actualidad hay dos formas de hacer humor político: trabajar en un diario –que indudablemente “sugiere” una línea ideológica– o internet, que es absolutamente independiente. Las revistas de humor gráfico político ya no existen más, nosotros no tenemos el capital para invertir en una revista en papel; sin embargo, tenemos la intención de hacer algo con contenidos más extensos a lo que venimos haciendo en las redes sociales. Igualmente, no descartamos que resucite Andrés Cascioli y nos edite una revista.

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