Never Taxi: el pogo de Campanita

La banda presentó su segundo video entre brillantina y cuero. Una propuesta distinta en la escena musical, que se alinea como un scrum de rugby.

Por Leticia Serrano - Especial para La Hilacha

1 de julio. Alrededor de las 11 de la noche sube Never Taxi al escenario de Makena, llevando consigo la fuerza de un caballo con la recta por delante. En principio los espectadores se miran unos a otros con expresión de desconcierto, pero los temas fluyen y paulatinamente todos entran en el hechizo.

Esta banda joven, pero nada verde, ofrece un show sin inseguridades con crudas guitarras sobre una alfombra de gibré.

Never Taxi nació hace dos años y a los seis meses, además de empezar a cortar los dientes, grabó su primer disco en ocho vertiginosas horas.

“Entre grabación, mezcla y masterización habremos juntado unas treinta horas de trabajo. Grabamos todos juntos de una, en dos turnos de cuatro horas, catorce temas, una papita. A pesar de la velocidad con que se grabó ese disco, Never es una banda que mete muchas horas de ensayo. Ensayamos dos o tres veces por semana, seis horas”, cuenta Facundo López (voz y guitarra).

Antes de salir a tocar, en el camarín se escucha el sonido del secador de pelo y vuelan por el aire partículas de brillo, como si Campanita estuviese haciendo pogo con sus amigas. Es difícil entrevistarlos de manera seria y formal, todo es un chiste permanente, todo es desenfado, pero, a juzgar por lo que más tarde irán contando, esto es mucho más que un chiste: se puede ver trabajo detrás del producto y en el compromiso de quienes forman la banda, arriba y abajo del escenario.

Mientras prepara la mesa de maquillaje, Federico Castellón Arrieta (vestuario/maquillaje) se detiene en el estilismo de la banda: “Generalmente no tomo referencias, no me gustan porque siento que de alguna manera te condicionan y creo que en realidad puedo sacar todo de mi cabeza, todo está ahí adentro. El trabajo con ellos se alineó perfecto y terminó fluyendo. Tengo una propuesta muy concreta para la banda y creo que pude captar la cabeza de cada uno de ellos también. Me dejan sacar el estilo de cada uno para afuera y explotar al máximo el potencial que tienen. Me siento parte de la banda, soy una estrella de rock a través de ellos”.

Castellón Arrieta participó junto a Laura Castro de la realización del segundo clip de Never Taxi, “Figures”, que en breve estará disponible en la red. Castro es la directora del video y, al costado del escenario, detrás de unos anteojos de marco grueso y flequillo tupido, se anima a adelantar algunos detalles: “No quiero algo obvio, quiero salir del estereotipo de las bandas de rock, noche, sexo, falopa. Quería algo de día, en contacto con lo natural, un bosque y la playa. El rock lo daba la canción”.

“La letra del tema está cargada de metáforas, me gustaba eso. El espiar, el voyerismo, la persecuta; todo eso reflejado en los espejos –continúa–. Eran conceptos rígidos, fuertes, dentro de un marco relajado y natural”.

Mientras van y vienen pantalones, lentejuelas, pieles y camisas, la pregunta que se desprende es: ¿qué propone Never Taxi?

Analía “Anita” Acciarri (voz): Somos una banda de rock con guitarras poderosas. Nos gustan los estribillos contundentes, a lo Freddy Mercury.

No abordamos estilos latinos, ya que hay muchas bandas que lo hacen muy bien. Nosotros quisimos darle una patada bien rockera a la escena, para que las demás bandas también se animen a este tipo de rock, un poco más crudo, con puestas en escena performáticas, con estilismo muy marcado, que sea potente desde lo visual además de lo sonoro. Nos gusta el impacto.

¿La imagen de la banda también persigue ese impacto?

Acciarri: A mí me gustan las bandas que se permiten jugar con la imagen y al margen de eso, quiero eso para nosotros como banda. Lo visual me parece que es la frutillita de la torta. Fede supo leer eso perfectamente.

Facundo López: Lo que propone Never es originalidad. Si bien hoy la música popular es un revuelto, un refrito, porque todos conocemos todas las melodías, acordes y formas; Never Taxi propone originalidad. Logra una mínima vueltita de rosca que la hace única en sus composiciones, en la forma de las canciones, en el uso del idioma. Y en el sonido también, ya que al ser una banda sin bajo, Never se tuvo que arreglar sin esa línea rítmica y melódica grave; ese lugar hubo que ocuparlo entre los cuatro.

Y esas diferencias, ¿cómo son recibidas por la gente cuando los escucha por primera vez?

Facundo Fason (guitarra): En general, y sobre todo al principio del show, estamos concentrados en arrancar derecho, con energía. Sí se nota que la gente se vuelve loca cuando entra Anita toda producida. Creo que nosotros tenemos una química muy especial y la gente lo recontra percibe. Las letras no son tan importantes, las emociones sí.

López: Todos quieren escuchar una banda sin bajo, al menos para ver cómo se las arreglan y la devolución termina siendo: “no necesitan ningún bajo”. Creo que está buenísimo que no esté, nadie siente la necesidad de un bajo. No tener ese instrumento no es tener un integrante menos, es desarrollarse aun más para que la cosa funcione, y Never Taxi funciona.

Claramente esta banda sabe venderse más allá de las opiniones, por una cuestión de empuje o por una cuestión de ego…

López: Never es como un scrum de rugby. No nos caracterizamos por ser virtuosos y veloces como las terceras líneas, sino que estamos todos juntos y empujando para adelante como locos y con mucha alegría. Vamos con todo como si fuera el fin del mundo y nos estuviéramos tomando la última birra.

Anita y Leónidas González Blanco participan por primera vez en una banda. Aunque él se desarrolla como guitarrista en otros proyectos personales, en Never Taxi está, por primera vez, detrás de la batería.

González Blanco: Con Facundo nos conocemos porque con él había grabado unas guitarras para otra banda. En algún momento, me compré una batería porque siempre disfruté ese instrumento. Me puse a boludear en mi casa, fui mejorando, o tratando al menos de hacerlo, pero nunca tomándomelo en serio. En un momento, Facu me ofrece formar parte de la banda. No estaba seguro de estar a la altura o de cumplir bien con esa función, así que me la jugué y la verdad es que me bancaron y creo que voy creciendo de a poco en eso. Es un lugar que me encanta.

Anita: Todo esto es algo nuevo para mí también. Siempre estuve del otro lado y creo que lo que hago y represento es eso que a mí me encantaba ver desde abajo del escenario. Me desdoblé para darle a la gente lo que a mí en particular me gusta y sé que a muchas personas también. Yo quiero generar descargas eléctricas porque es lo que a mí me pasa cuando veo algo que me gusta.

López: Somos dos voces poderosas que andan muy bien juntas, no es una o la otra; somos los dos formando una sola súper poderosa.

González Blanco: En general, sentimos que lo que el público devuelve es el equivalente a lo que nosotros le damos, es esa misma energía. La gente se divierte de la misma manera que nosotros cuando ensayamos o estamos tocando. Se siente desde abajo, y bailan en función de lo mismo.

¿Cuáles son las promesas a futuro?

Sol Salinas (mánager): A futuro, la idea es tocar sin parar y dejarnos llevar por otras ciudades, que otra gente conozca la música. Me gusta ver qué es lo que pasa con la gente, me parece súper importante. Yo vengo del mundo del teatro y la propuesta es interesante. Me gustaría desarrollarlo aun más en la parte performática, estoy muy enfocada en eso.

Mirando el show desde arriba y desde abajo, el público se reparte en mesas. Otros están parados a los costados del salón, todos con el mismo gesto entre sonriente y sorprendido. Se comentan cosa al oído, aplauden, hacen silencio, algunos gritan. Tal vez se trate de las primeras reacciones de quien comienza a explorar caminos sin marcar, caminos que todavía dejan la incertidumbre de hacia dónde nos llevan. Caminos que suelen ser más arriesgados y, por eso, más excitantes.

Foto: Laura Castro

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