Abrazo abierto, espacio de danza y folklore

“Soy una madrijá del folklore”

Sheila recrea el folklore desde otro lugar y con otra historia sobre sus hombros. Y propone rescatar en la zamba la magia de la diversidad.

Por Violeta Bentancor

En casa, frente a la computadora, tratando de entender de qué la van las danzas folklóricas, pienso en su estructura, en su rigidez, en los actos del colegio, en los gauchos, las chinas y las dos trenzas tirantes en el pelo. Y me pregunto: ¿por qué si algo es tradicional debe estar dentro de estructuras? ¿Por qué no podemos pensar en llegar a los mismos resultados por otros caminos, quizá menos rígidos?

Sheila Loy es bailarina, profesora de danzas folklóricas y fundadora de Abrazo Abierto, un grupo de talleres de danzas folklóricas que tiene como objetivo encontrarse bailando nuestra cultura por medio de juegos y ejercicios corporales y, a partir de la conciencia individual, reconocerse en un otro en el diálogo de la danza.

Uno de los primeros significados que nos acerca al concepto que da origen a Abrazo Abierto radica en entender que “el folklore no es solo el gaucho y la china, están todos nuestros pueblos originarios con sus historias”. “Hoy ves más a la gente del folklore con wiphalas que con la escarapela, que limita a un país”, asegura Sheila, y cuenta que ella enseña las danzas tradicionales con su historia pero bailando “los roles”. “Somos distintos con estas historias distintas”, agrega.

Sheila recuerda su paso por los espacios en las danzas hebraicas, su experiencia como madrijá dentro de la colectividad, esa experiencia de recreación y educación no formal que corre por sus venas y que encontró un nuevo cauce al llegar hace más de seis años al Club Premier, un espacio cultural en el barrio porteño de Caballito.

"No vengo de familia folklórica, en mi casa no se escuchaba folklore, o se escuchaba muy poco. Los que vienen de las provincias lo tienen en la sangre, lo tienen en el oído. Empecé a ir ahí, me enganché en clases que no tienen continuidad, también fui a otros talleres con un estilo hipertradicionalista, formal, normalista”. Escapando de esos estandartes, donde no existe el concepto de diversidad, donde el objetivo es normalizar a la gente, Abrazo Abierto busca marcar una diferencia, respetando los tiempos, los pasos básicos, la historia de la danza; y nos lleva a un lugar lúdico, de esa primera infancia que todos en algún momento anhelamos.

“Folklore recreativo, armando el vínculo, cuidando el cuerpo; bailar la danza, mezclar generaciones, integrarnos, y un final para bajar, volver a uno, encontrarse con el grupo y salir a la calle a seguir con otra onda”, así describe Sheila las clases que Abrazo Abierto tiene en distintos espacios de la ciudad.

Mientras medito planes para un fin de semana que se hace necesario luego de días intensos, Sheila me recuerda: "La zamba es la figurita difícil y atractiva del folklore. El 15 de mayo arranca el primer seminario del año". Y propone en dos encuentros de domingo por la tarde conocer la historia de la zamba, lograr una coreografía corporal, sumar un pañuelo y aprender en estos tiempos de pantalla a sostener la mirada con el otro, a encontrarse en un abrazo abierto.

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Seminario

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