Ahora y antes… encuentros y desencuentros

Una de las preguntas que surgieron al momento de producir esta nota fue: ¿cuál es la diferencia entre lo que propone el macrismo y los gobiernos precedentes? Existen puntos de contacto, existen grietas, cómo, cuándo, cuáles… y continúa la larga lista de interrogantes.

Para Claudia Cesaroni, abogada e integrante de CEPOC, “muchas de estas prácticas ya sucedían, no son ninguna novedad, casos de violencia policial, institucional y penitenciaria que conocemos. Creo que lo que ocurre ahora es una mayor legitimación política y pública de estas prácticas. Y situaciones que no sucedían: que te toquen el timbre para pedirte los datos, eso es absolutamente nuevo; yo no tengo ningún registro de que haya sucedido en los años anteriores. El pedido de documentación en la vía pública en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires no era tampoco habitual, por eso digo, hay prácticas que ya sucedían en otras policías o en otras jurisdicciones y que han avanzado en el ámbito de lo federal, eso sí me parece que es un cambio de la política del Estado federal”.

Nota principal

El pasado 26 de noviembre, la CORREPI presentó su informe anual durante un acto en la Plaza de Mayo. María del Carmen Verdú recuerda que en el cierre de ese encuentro se refirió al futuro inmediato, donde habrá “dos ejes paralelos e interdependientes: el ajuste y la represión. Para poder llevar adelante las medidas de ajuste que ya venimos sufriendo de hace unos 50 días con más de 20 mil despedidos, con una profundización de la precarización, con tarifazos, con una inflación que no cesa, etc., etc., etc., necesariamente precisás dos cosas: por un lado tener garantizado el control social para que no se te quiebre la paz, para que no te estalle el conflicto a nivel de las barriadas; por el otro, tenés que disciplinar a los sectores organizados de la clase trabajadora, eso se logra con distintas herramientas, la represión es una de ellas, la cooptación y la construcción de consensos son otras”.


“Sin ninguna duda estamos iniciando el camino de una nueva etapa en materia de aplicación de las políticas represivas del Estado, que tienen como características en primer lugar que te lo anticipan y te lo dicen y te lo cumplen y no hay un discurso tendiente a disimular la cuestión. Es decir, ahora nadie va a decir, como nos dijeron a lo largo de los últimos doce años, ‘no vamos a criminalizar la protesta social’, y después te mataban 21 tipos, reprimían la protesta social y te baleaban cuanta movilización había sin cámaras a la vista. Por supuesto que en los años anteriores también sucedía esto”, agrega la representante de CORREPI en diálogo con La Hilacha.

“Sin duda que las prácticas violatorias y abusivas tienen una permanencia histórica. Lo que creo muy grave es que en este momento tienen mayor legitimización política y una justificación por parte del Estado federal”, destaca Cesaroni.

En esta línea, Verdú afirma que “es la primera oportunidad que a nivel nacional, por lo menos en estas últimas décadas, una fracción explícitamente reaccionaria, de derecha, asume la conducción nacional por vía electoral con un altísimo consenso y no a través de un golpe de Estado. La represión se la van a comer también los que lo votaron, ahí es donde nosotros pensamos que desde el punto de vista de la organización antirrepresiva tenemos que tener la cabeza muy abierta y ser muy amplios. Nos parece que en ese sentido es imprescindible la búsqueda de una unidad de acción muy superior a la que hasta hoy hemos sido capaces de tener en todo el campo popular”.

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