Todos al Frente

Hubo acto por los 100 años de la asunción de Yrigoyen. Y hubo fiesta. CFK, una vez más, marcó la cancha.

Por María Saavedra

Este 12 de octubre representa un hito histórico en la vida democrática de nuestro país: se cumplen cien años del primer gobierno popular surgido de elecciones libres y con voto secreto.

El aniversario brindó la excusa para que MNA-Forja –fusión del Movimiento Nacional Alfonsinista, liderado por Leopoldo Moreau, y Concertación Forja, referenciado en Gustavo López– y Los Irrompibles –al mando de Leandro Santoro– realizaran un acto en el estadio de Atlanta donde, además de recordar a Hipólito Yrigoyen, se construyó un hecho político que abre las puertas a un nuevo escenario opositor.

Con el escritor y periodista Mempo Giardinelli y el secretario del gremio de los bancarios Sergio Palazzo como invitados especiales, el acto sumó discursos contundentes y una mirada desde un movimiento obrero que se hace cargo de que el rol sindical ya no puede quedarse en lo reivindicativo. Para Palazzo, hay que ir por más, hacerse cargo del modelo de país que se anhela, decirlo con todas las letras y defenderlo.

El broche de oro, sin embargo, lo puso Cristina Fernández de Kirchner, quien mantiene en los últimos meses una activa agenda de reuniones con los más variados sectores. Su presencia convirtió a Atlanta en otra cosa. No fue un acto político más.

Tiempo de grandes gestos

Cien años de soberanía popular en democracia y los reiterados e intermitentes golpes de Estado muestran a la historia argentina como una línea sinuosa que oscila entre el conservadurismo más rancio y los gobiernos impulsados por el movimiento nacional y popular desde distintas expresiones políticas.

Pero hasta nuestros días, las clases privilegiadas –que nunca vieron con buenos ojos que las mayorías adquirieran derechos ni se sumaran a la vida ciudadana– siempre habían necesitado la interrupción democrática, la proscripción y el fraude para hacerse con el poder. Con el gobierno de Cambiemos, por primera vez, un sector neoliberal de derecha alcanzó el gobierno por el voto popular. Esta situación inédita requiere análisis y, sobre todo, necesita grandes gestos y estrategia política en la conformación de nuevas alianzas para formar nuevas mayorías. Y ese fue el nudo del acto de Atlanta.

Cristina apuesta, desde que lo mencionó por primera vez en abril frente a Comodoro Py, a la creación de un gran Frente Ciudadano, y el jueves, además, volvió a expresar la necesidad de que los dirigentes se asuman como tales y dejen de lado –al menos por ahora– aspiraciones electorales. Si bien una cosa no quita la otra, hace un año que buena parte de la clase dirigencial boya en busca del mejor postor y de ganar terreno y tiempo en vistas de cómo se arme el escenario de 2017. Nadie quiere perder.

El acto de Atlanta, en ese sentido, fue aleccionador. Privilegió las coincidencias antes que las disputas, unió a dos tradiciones con fuerte arraigo en la memoria colectiva y las puso a jugar en el mismo lado.

El Frente Ciudadano es una apuesta grande, y en Atlanta CFK puso a girar la bola. Según sus dichos, el primer paso será denunciar la mentira recurrente del macrismo. El segundo, asumir el compromiso de no tomar ninguna decisión que obstaculice la construcción del frente. “Compromiso de honor”, lo llamó, lo que en política se traduce como estar dispuesto a la articulación, al diálogo y al armado que haga falta.

Con la boina blanca calzada, Cristina dio el jueves nuevas muestras de una habilidad para marcar los tiempos de la política y una inteligencia que le reconocen hasta sus enemigos, pero también mostró una nueva faceta.

Tildada muchas veces de autoritaria y necia, la CFK de Atlanta pareció dispuesta a escuchar. Aquella gran oradora con dificultades para la construcción volvió al ruedo devenida en articuladora capaz de grandes gestos, en lectora rápida de un escenario político turbulento y con capacidad de interpelación a sectores cada vez más heterogéneos. Habrá que ver si con eso alcanza.

3 comments

  1. Álvar 9 octubre, 2016 at 14:16 Responder

    Buena nota. Solo le faltó, a mi juicio, hablar de la necesidad de empezar a discutir una reforma contitucional. Por lo menos a mi, me pareció nodal.

  2. María Marta Martínez 10 octubre, 2016 at 19:43 Responder

    “Tildada muchas veces de autoritaria y necia” ¿Por quiénes?
    Desafortunado e innecesario comentario tomado directamente de las usinas de la derecha.

Deja un comentario