En defensa propia

El movimiento obrero organizado movilizó a más de 350 mil trabajadores. Y logró la foto que necesitaba para plantarse al gobierno del cambio.

Por María Saavedra y Gladys Stagno

Panaderos, portuarios, camioneros, aceiteros, docentes, aeronáuticos, médicos, estatales, ceramistas, textiles, bancarios, judiciales, periodistas, metalúrgicos, universitarios y un largo etcétera. El movimiento obrero organizado de la Argentina –con sus contradicciones, sus facciones, sus ideologías, sus internas, sus acuerdos mínimos y sus agachadas máximas– se reunió frente al monumento “Canto al trabajo” para ponerle un freno al ajuste del cambio

Lo que no sucedía desde hace más de treinta años sucedió esta tarde en el Bajo porteño, junto a la Facultad de Ingeniería, donde un palco montado para la ocasión albergó a decenas de dirigentes sindicales que encontraron un punto de acuerdo. Aún está por verse si ese punto es o será el único, cuánto durará este momento mágico y a quién se enfrentan exactamente, una figura que muchos se cuidaron bien de no llamar “enemigo”. En principio, se trata de enfrentar las políticas de Cambiemos que apretaron el bolsillo de los trabajadores y la amenaza de veto del Poder Ejecutivo a la Ley de Emergencia Laboral para frenar por un año los despidos –que ya se cuentan por decenas de miles– y que tiene media sanción en Senadores.

CGT Marcha a Plaza de Mayo 02

La masiva convocatoria superó cualquier otra marcha sindical de la que se tenga recuerdo en los últimos quince años. Y se notó en los oradores, de voces visiblemente nerviosas.

El acto comenzó con el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, leyendo el documento consensuado por las cinco centrales que incluyó la declaración de la emergencia ocupacional, la eliminación del impuesto a las Ganancias, universalizar las asignaciones familiares, garantizar el 82% móvil para los jubilados, y declarar la legitimidad del derecho a huelga sin protocolo de seguridad. Luego vinieron los discursos.

“Va a haber conflicto si se veta la ley –prometió Pablo Micheli, secretario general de la CTA Autónoma–, y si no escuchan, habrá paro nacional también”. Así, el dirigente con mayores conflictos de representatividad hacia el interior de su sector fue el del discurso más confrontativo y el de los aplausos más acalorados.

Tras él, Hugo Yasky, su otrora oponente en las elecciones internas que terminaron con la fractura de la Central en 2010, rescató sus palabras y anticipó que la marcha, que algunos calcularon en más de 350 mil trabajadores, “va a ser una miniatura al lado del acto que vamos a hacer” si Mauricio Macri cumple su promesa de vetar la ley.

Por su parte, Antonio Caló, dirigente de la CGT Alsina, reconoció en un discurso tembloroso haber estado “desencontrados estos años” y fue el encargado de hacer el gran anuncio: “Vamos a ser una sola CGT y ya pusimos fecha”. El día será el 22 de agosto, cuando se realice el Congreso Nacional de la Confederación General del Trabajo unificada, en homenaje al renunciamiento histórico de Eva Perón.

Hugo Moyano cerró el acto. Era de imaginar: la columna de Camioneros, su gremio, se impuso por número y capacidad de ruido a cualquier otra. Sin embargo –¿por prudencia, interés, especulación, estrategia?–, Moyano se aseguró bien de que quedara en claro que la marcha no era “contra nadie”. Usó muchas fórmulas para explicar su postura. Demasiadas. Que el gobierno “se toma demasiado tiempo” para proteger a la clase trabajadora, que Cambiemos “debe consultar con los sectores sindicales” a la hora de tomar medidas, que no quiere que al movimiento obrero “le tengan miedo” sino “respeto”.

Pero al final, con el sonido de los bombos de fondo y el aroma a pólvora de la pirotecnia en el aire, dejó marcada la cancha: “Siempre vamos a estar en la vereda de los trabajadores. Si ellos –por el gobierno– cruzan a la vereda de enfrente, estamos dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias”.

  CGT Marcha a Plaza de Mayo 03Fotos gentileza: Carlos Brigo

Deja un comentario