Marcha de universitarios. Universidades presentes.

Ayer nomás

Estudiantes, docentes y no docentes marcharon en defensa de la universidad pública. Una vez más, Cambiemos unió a los argentinos.

Texto: María Saavedra - Foto: gentileza Carlos Brigo

Así como sucedió el mes pasado con las centrales obreras, los seis gremios que agrupan al personal docente y no docente de las universidades nacionales volvieron a marchar juntos después de 15 años. La gran “marcha nacional educativa”, como la denominaron algunos sectores, se extendió por las seis cuadras que separan la Plaza Houssay del Ministerio de Educación de la Nación, y reunió a miles de trabajadores universitarios con agrupaciones estudiantiles, sindicatos y partidos políticos.

Paritarias docentes por arriba del 40%, boleto estudiantil, aumento de partidas para garantizar el normal funcionamiento de las unidades académicas, finalización de los “contrato basura” y las tercerizaciones de los no docentes, son los principales reclamos que se mencionan. Pero, en definitiva, se trata de defender la educación pública y el derecho de todos y todas a acceder de manera gratuita a la universidad. Por ello los diversos actores involucrados se unificaron bajo la figura de la “lucha contra el ajuste” y reconocieron la necesidad de organizarse y articularse en asambleas interclaustros.

La masiva manifestación es el plato fuerte de un menú que incluyó clases públicas, paro de actividades, toma de facultades y diversas marchas y protestas en todo el territorio federal. Hoy, además de la UBA, confluyeron universidades de todo el país que se organizaron en el reclamo porque quieren visibilizar sus problemáticas particulares.

En este panorama, merecen una mención especial las universidades del Conurbano Bonaerense, cuyos egresados, en más del 70%, son primera generación universitaria en sus respectivas familias. Este dato, más allá del número, habla de una política integral de inclusión y acceso que el gobierno actual no solo desconoce, sino que tilda de “demagógica”.

“Escapémosle al revival”, dijo alguien por ahí mientras enarbolaba el cartel de “Tu ajuste es mi lucha”. Es verdad, no son los noventa. Aunque a veces se asemeja.

Hoy volvimos a encontrarnos muchos de los que cada miércoles abrazábamos al Congreso de la Nación en contra de la Ley de Educación Superior, aquella que abría la puerta del arancelamiento y la exclusión, y nos abrazamos como viejos amigos que vuelven a lugares comunes.

Somos los mismos y al mismo tiempo somos otros: estamos más organizados, sabemos, porque lo vivimos, que las cosas pueden ser de otra manera y, sobre todo, no resignamos nuestras causas.

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