Hilachas y confetti

Hicimos nuestro primer festival, con música en vivo y comida casera hasta la madrugada. La invitación fue a gustar de nosotrxs, como nosotrxs gustamos de la vida.

Redacción La Hilacha - Fotos: Yésica Coronel

El Festival La Hilacha del domingo 27 fue un éxito. Al principio, no sabíamos cómo llamar a este evento. ¿Sería una peña? ¿Una reunión? ¿Una tertulia? ¿Una variété? Hoy podemos decir que en Casa Abierta El Nacional hicimos una fiesta. Una fiesta con compromiso y pasión por lo que hacemos, cuyo motor fue el apoyo al movimiento de músicxs emergentes cuyos logros son a fuerza de tracción a sangre, sudor, dedicación, compromiso y amor por lo que creemos que es la belleza. Como todo lo que pasa en La Hilacha.

La fiesta fue pegadita a la desaparición física de Fidel, y estábamos un poco tristes. Pero como la lucha siempre es victoria, aunque sean pequeñas victorias diarias, la fiesta fue un “hasta la victoria siempre”, nos redimimos del bajón y homenajeamos con música al Comandante.

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La noche la abrió Lila y la siguió El Fondo del Mar. Y Seg mento cerró la primera parte de la noche. El set acústico nos dejó una caricia y susurros al oído.

Lila

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El Fondo del Mar

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Seg Mento

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Nave

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Never Taxi

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Capitán Saturno

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Los chicos y chicas de Ensamble Tato Bores inyectaron adrenalina en los intervalos: lxs invitadxs explotaron, bailaron y sudaron a la par.

Más tarde sonó la correctísima Nave, y nos llevó a dar una vuelta por el funky fusión. Los cuerpos bailaron con los ojos cerrados.

Después, paramos para tomar algo fresco y zambullirnos en deliciosas ensaladas y sanguchitos de carne que sabían a amor de hogar.  

Nuestros amigos de Never Taxi lo dejaron todo y –a pesar de un apagón y un guitarrista herido– nada los detuvo. Detrás, se pegó Capitán Saturno, que puso la frutilla a este postre sustancioso que llamamos Festival La Hilacha. Para ponerle un nombre... porque, para nosotrxs, solo fue el principio.

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