Medios

Sin señal de fondo

El Estado no cumple con la Ley de Medios. Los medios comunitarios corren serios riesgos de cerrar. La democracia cada vez más cercada.

Por María Saavedra y Juan Pedro Legarreta*

Cada día que pasa, la situación de los medios comunitarios en la Argentina empeora más y más. Al decretazo sufrido en enero que terminó con la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y posibilitó una mayor concentración mediática, se le suma ahora el incumplimiento en el pago de los subsidios otorgados por el Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA).

Por eso, la semana pasada el espacio Interredes convocó a una movilización a las puertas del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) para reclamar por el cumplimiento del pago y visibilizar, una vez más, la demanda de un sector que sostiene miles de puestos de trabajo y que garantiza la pluralidad de voces en un escenario cada vez más cooptado por el discurso dominante.

No es un reclamo aislado ni falto de argumento: se hicieron convocatorias públicas, participaron jurados externos, se seleccionaron proyectos ganadores, las organizaciones rindieron la documentación solicitada. El Estado no pagó.

Y no solo no cumple con lo adeudado sino que continúa sin ejecutar el presupuesto 2016. Es decir, está ahogando financieramente a los medios comunitarios; y este atropello se suma al decomiso de equipos, la quita de pauta publicitaria y la persecución a los trabajadores de la comunicación.

Pablo Antonini es el vicepresidente del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) y en diálogo con La Hilacha subrayó: “No se trata solo de un reclamo sectorial de determinado medio de comunicación, sino que, detrás de esta movilización, hay organizaciones, sindicatos y audiencias, un montón de gente que participa de la vida cotidiana de estos medios. Tenemos mucha fe en la capacidad de movilización, en lo que hemos construido y en el nivel de repercusión. Nos van a tener que escuchar”.

Pero no se trata únicamente de pérdida de puestos de trabajo y de persecución ideológica, lo que está en riesgo es la calidad de vida democrática e institucional del país.

“Estos medios sin fines de lucro garantizan que la comunicación no esté solo supeditada a la dinámica de las empresas periodísticas, porque si la lógica se dirime en función del lucro, de la necesidad del rating, el derecho a la comunicación y a la información queda supeditado a eso. Y nos afecta a los medios que trabajamos desde esa perspectiva, que hemos nacido para expresar a nuestras comunidades, a las organizaciones, a los vecinos, cada uno desde su identidad y desde su mirada. Entonces si no se tiene ese espacio, todo lo que leemos, recibimos, vemos, las conversaciones que mantenemos con nuestros entornos, todo está signado por la comunicación entendida como un negocio, y pasan estas cosas: que nos aumenten las tarifas, que instalen bases militares en la Argentina, que las fuerzas de seguridad vuelvan a autogobernarse y un montón de cosas que pasan mientras nosotros estamos distraídos con pavadas, o con cosas que no lo son pero que no pueden copar el 90% de la agenda”, afirmó Antonini.


Por su parte, Itai Hagman, dirigente de Patria Grande, acompañó el reclamo de los medios y contextualizó la situación: “El gobierno de Macri asumió con una misión que era hacer retroceder lo que se había avanzado, por lo menos en términos legislativos y simbólicos, con la Ley de Medios, más allá de las falencias y limitaciones que tuvo la política de democratización de medios en la gestión anterior”.

Los movimientos populares tienen el desafío de generar la contrainformación, para hacer escuchar otras voces. Esa es la clave de una nueva etapa”, cerró el dirigente social.

Lo cierto es que, además de que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) ha sido desguazada, no se cumple con aquellos artículos que aún siguen vigentes. Y el rol de las organizaciones populares se vuelve fundamental cuando lo que se ataca es el corazón del funcionamiento de una sociedad democrática: el derecho humano a la comunicación.

La embestida es feroz. Y los amigos del poder concentrado no descansan. Pero la gente sigue en las calles, el único escenario donde seguir dando la batalla cultural.

* Periodista de Radio Ahijuna

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