Fran, Partero que enseña a pasar el parto natural

“Ser partero no tiene que ver solo con el nacimiento, sino con una construcción”

Francisco Saraceno, primer hombre argentino en dedicarse a la partería, desanda el camino que lo condujo a este complejo universo femenino.

Por Violeta Bentancor, Mara Sessa y Daniela Iusem

Mundialmente, del 16 al 22 de mayo se celebra la Semana del Parto Respetado, un concepto que inevitablemente nos remite a lo lindo, lo prolijo y lo emotivo. Tal como mandan la moral y las buenas costumbres, debe ser ese momento único en la vida de sus protagonistas varios.

Sin embargo, pese a la existencia de una ley, a la información que las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance, y a que debería ser algo natural, ese momento único en más del 50 por ciento de los casos pasa a engrosar los números de las víctimas de violencia de género o -siendo puntuales- de violencia obstétrica.

La agrupación Las Casildas presentó días atrás los datos del Observatorio de Violencia Obstétrica a menos de un año de comenzar a realizar su relevamiento. Medicación innecesaria, prácticas prohibidas -como empujar la panza para acelerar la salida del bebé o inducir el parto tras romper de modo artificial la bolsa-, tratamiento incorrecto del recién nacido, son algunos de los ejemplos que demuestran que la sala de partos es otro escenario de la violencia.

La propuesta de La Hilacha es buscar una nueva costura, un margen donde una ley es un derecho, nuestro cuerpo es nuestro y sobre él decidimos. Francisco Saraceno es hombre, es partero, habla en femenino, se define como feminista y se sentó a sanar las dudas de estas cronistas curiosas.

- ¿Por qué partero?

Siempre cuento que soy partero desde que nací, porque es lo que sentí desde muy, muy chico. Ser partero es una forma de vivir, lo elijo día a día, me es un placer y estoy totalmente agradecido de que me dejen compartir esos momentos tan especiales y tan únicos como es una gestación y un nacimiento.

Yo me siento muy seguro y muy tranquilo de estar en cada casa con cada familia de las que acompaño, donde uno hace un trabajo previo muy importante durante esos nueve meses, va construyendo y va viendo cómo se va empoderando esa familia, sobre todo la mujer.

Tengo memoria de que desde los 9 años le fui planteando a mi familia que quería ser partero, que había nacido para eso. En la Argentina no existía que hubiera un hombre que haga partería, incluso estaba hasta prohibido por ley, así que llevó un tiempo que se pueda crear un decreto que supere la ley en ejercicio, y hoy en día soy de los afortunados que viven de lo que aman, así que un agradecido.

- ¿Cómo recordás ese momento, a los 9 años, cuando tuviste la certeza de tu vocación?

Tenía a flor de piel una vocación de servicio por el otro, eso es bastante común en todas las áreas de la medicina y de la salud. Mi mamá me hizo conectar desde sus propios embarazos con un lado femenino y bastante con los procesos de gestación, de parto, de nacimiento propiamente dicho; entonces siempre tuve una escucha particular a todos esos procesos.

A los 9 años me pidieron escribir un cuento en el colegio sobre lo que uno quería ser; escribí el relato del nacimiento de mi hermana y yo siendo el partero porque no nos podíamos ir de casa y porque se daba todo bastante rápido.

Por otro lado, la madre de uno de mis mejores amigos es partera, entonces me flasheaba mucho cuando me quedaba a dormir en su casa y ella se iba en cualquier momento de la noche. Le sonaba un aparatito y se tenía que ir a ver a una embarazada, después volvía y nos contaba la experiencia.

Siento una admiración por el proceso del embarazo y del parto como algo milagroso y de mucha magia, cómo una persona puede traer al mundo a otra persona. Eso lo sigo admirando, dedicando tiempo de escucha, aprendiendo, y me sigue maravillando en cada nacimiento en que estoy día a día.

Hoy en día encaro el laburo desde ahí, desde la escucha, desde el aprender y ese aprender es el saberme ubicar en un nacimiento y poder hacer que la mujer fluya y conectar desde ese lado.

- ¿Cómo fue estudiar la carrera, cómo te trataban por ser hombre y querer ser partero?

La carrera tuvo momentos bastante diferentes. Me sentí muy acompañado por mis compañeras que me fueron apoyando en esta decisión, entendiendo mucho desde dónde elegía ser partero. Por otro lado, había como un prejuicio de por qué lo elegía, hasta se dudaba mucho de mi sexualidad por estar conectado a un mundo tan femenino. Llegué a tener incluso problemas con algunos profesores, pero había otros que estaban contentos de que entre un hombre y que conecte con todo el mundo de la partería.

Clases de parto

Me han criticado porque al comenzar a estudiar ya había leído un montón de cosas, me había formado de otras miradas dentro de la partería con ciertas personas que me fueron enseñando, y por esto era muy criticado: porque mientras estudiaba yo ya ejercía la partería. Había embarazadas que me elegían, estaba en contacto con otras parteras que me daban trabajo y las podía acompañar desde la observación o estar presente en esos momentos.

Esa convicción también me hizo ahora ser docente en la misma Facultad de Medicina, donde, yo siempre digo, años atrás fui criticado por mis formas de trabajar y ver la partería, y ahora soy docente, entonces las cosas llegan y está bueno también sentirse reconocido o sentir que se llegó a algo y se está logrando un cambio.

-¿Hubo algún momento en que te presionaron para ser obstetra o para avanzar en la medicina?

Mi familia viene de toda una dinastía de médicos, y ellos sí me decían: “hacés dos años más y sos igual que nosotros”. Y lo que yo les decía es que éramos como de razas diferentes, no mejores ni peores, pero sí que veíamos la vida de otra manera. La partería en su esencia me parece que conecta con lo saludable, es el momento fisiológico más importante que uno puede tener, es todo vida. Por ahí, la otra mirada [la de la medicina] es desde lo patológico y desde lo curativo, si uno quisiera pensarlo desde ese lado. Y les costó un tiempo entenderlo, pero finalmente lo lograron.

Son caminos diferentes y está bueno que existan todas las miradas en medicina, que existan médicos y parteras que conectamos y encaramos la gestación y el embarazo de dos maneras y dos miradas muy distintas.

- Partero dos puntos, definición...

Si tuviera que hablar del partero o de la partería en sí, diría que es el mejor trabajo que existe, todos tendríamos que conocer y tener algo de partera o partero porque es algo totalmente natural que nos pasa, que nos va a seguir pasando. Siempre estamos en contacto con embarazadas y siempre nos falta seguir aprendiendo y volver a entender que es un momento totalmente fisiológico y natural.

El partero es el profesional idóneo y reconocido mundialmente para ser la persona que esté al lado de la embarazada, para poder desandar las dudas y los mitos, para poder ver cómo avanza esa gestación de la mejor manera y también estar atento a algunas cuestiones que pueden llegar a pasar. También está en toda esa continuidad de cuidados que se dan después de los nacimientos con los recién nacidos, y en todo este inicio o vuelta en la vida sexual: cómo cuidarse, qué hacer, qué no hacer y cómo. Tiene un rol muy importante.

-El trabajo que hacés es en institución, en hospital y también partos en domicilio, ¿qué diferencia hay entre estos espacios?

Desde hace diez años trabajo junto a otra partera y asistimos en las casas de las embarazadas; veníamos ejerciendo los dos por separado, y nos juntamos para formar un grupo.

Yo me siento muy seguro y muy tranquilo de estar en cada casa con cada familia de las que acompaño, donde uno hace un trabajo previo muy importante durante esos nueve meses, va construyendo y va viendo cómo se va empoderando esa familia, sobre todo la mujer. El partero no tiene que ver solamente con el nacimiento propiamente dicho, sino con una construcción, acompañar no solamente a la mujer embarazada sino a toda esa familia. Me parece muy rico a nivel de salud y se consiguen mejores resultados.

Lo que más se ve cuando uno encara desde cero el nacimiento en casa, por estadística, es que el 90% logra parir en casa y un 10 se traslada, y de ese 10%, un 90 termina pariendo en una institución y solamente el 10 requiere de una cesárea. El nacimiento en casa es algo que uno encara de manera natural, se produce espontáneamente y son la mamá y el bebé quienes deciden en qué momento comenzar con ese trabajo de parto y los tiempos que llevará. En los partos en casa hay algo personalizado; se va construyendo con esa mujer su camino particular.

De todos modos, me parece que es clave esto de incluir más que de separar, la consulta sola, el parto sola, replantearnos como profesionales cómo estamos asistiendo, dentro del marco que sea -hospital, clínica, casa-, me parece que eso es importante

- ¿Qué particularidades tiene la Ley 25.929 sobre parto humanizado que contempla los tiempos biológicos y psicológicos de la mujer durante esta etapa?

Habla del respeto que tiene que haber en el embarazo, parto y postparto, para que todas las instituciones puedan cumplir esa reglamentación, para que las mujeres realmente elijan con quién vivir ese proceso, en qué posición parir, qué tipo de intervenciones; que estén informadas tanto para ellas como para el bebé.

Esa ley tiene once años y se reglamentó recién el año pasado. Dentro de esta norma existen figuras como el plan de parto, donde se escuchan a cada vez más parejas que quieren lograrlo dentro de una institución y se presenta de manera legal, se habla con el obstetra y con la parte de neonatología de dicha institución y se logra; se están logrando cambios importantes.

Me parece alucinante que exista esta ley, que se haya podido reglamentar. Estaría bueno un organismo de control mucho más presente para ver realmente que cambien esas instituciones, que cambien esos profesionales. Por ahí esa la tarea más difícil: sensibilizar a muchos de los profesionales. La gran mayoría trabaja en base a rutinas, rutinas que no se cuestionan y siguen y siguen y siguen, ahora hay que sensibilizarlos para que se logre este cambio de paradigma.

Nene recien nacido en parto natural.

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